La cocina de Shanti

Después de la escuela y el campamento, el sitio en el que pasamos más tiempo es en la cocina de Shanti. Shanti es la nuera de la familia, la mujer de Hari, y la actividad que más tiempo le ocupa es cocinar, aunque no es poco habitual encontrarla también cortando mijo, pelando mazorcas de maíz, alimentando al ganado o cargando con enormes sacos de arroz a sus espaldas.

La cocina de Shanti se encuentra en la planta baja de la casa familiar y para entrar es obligatorio quitarse los zapatos. Se trata de una estancia pequeña, de suelo frío y techos bajos de madera sujetados por varias columnas. En la pared más alejada a la puerta están los fogones, unos agujeros en el suelo en los que arde la leña y encima de los cuales se coloca el recipiente en el que se cocina. En una de las paredes contiguas hay un mueble con dos estantes: en el de arriba hay una cocina de gas con dos fogones y en el de abajo se guardan las verduras, la sal y las botellas de agua. En la esquina, entre el mueble y los fogones de madera, se coloca la cocinera, sentada en el suelo para hacerse desde allí con todo lo que necesita para servir la cena.

Para cocinar se utilizan cuatro recipientes: una olla a presión para el bhat (arroz) -que se cocina en los fogones de gas-, otra olla para el dal (las lentejas), un pequeño wok para el tarkari (las verduras), y una cazuela más grande para el chamba, una masa de harina de maíz que ocasionalmente sustituye al arroz, especialmente por las noches. Los nepalís se alimentan principalmente de estos ingredientes -arroz, lentejas y verduras- que combinados entre sí constituyen el dal bhat, su plato nacional. El tarkari es lo que da sabor al plato y lo único que cambia de una comida a otra. En diferentes proporciones y combinaciones, se utilizan principalmente patata, espinacas, frijoles, guisantes, coliflor, cebolla, bolitas de soja y, en ocasiones menos frecuentes, carne de pollo o de búfalo. Se le suele añadir a su vez un toque picante y diferentes hierbas y especias que le dan más sabor y contundencia al plato.

En la cocina de Shanti nadie come al mismo tiempo. Los primeros en comer son los invitados, a los que se les sirve un poco de arroz y tarkari en el plato y, en otro recipiente el dal, que se echará encima del arroz en la cantidad que se desee y se compartirá con el resto de comensales, que sentados encima de finas colchas de plástico o tapetes de caña esperan impacientes su turno para servirse. Después de ellos comerán los padres de Hari, el propio Hari, y sus hijos, Purnima y Bablu. La última en comer siempre es la persona que cocina, que en este y en la mayoría de los casos es Shanti.

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Shanti sirve el tarkari en la cocina de su casa, en Lamagaon.

Aquí se come con las manos. El dal y el bhat se mezclan ininterrumpidamente, casi como un acto instintivo y automático, pringando los dedos hasta arriba. El método es el siguiente: se coge un puñado con la punta de los dedos, como una pinza de una máquina de peluches, se gira la mano y se acerca a la boca hasta que en el último momento se empuja el alimento con el dedo pulgar y se absorbe con fuerza para evitar así que la gravedad desperdicie ningún grano. Entre puñado y puñado se come el tarkari. Con el chamba el proceso es parecido, pero a diferencia del arroz este no se sirve con dal sino que se rompe en pequeños trozos que, después de darles forma de bola, se mojan con la propia salsa del tarkari.

Al terminar la comida el padre de Hari lleva a cabo su ritual. Con una pequeña jarra de latón se limpia las manos encima del plato, mezcla bien el agua con los pocos restos de comida que quedan y se lo bebe como si fuera una sopa. Después de repetir la acción un par de veces el plato queda impoluto y sus manos también. A continuación bebe un poco de la jarra, siempre sin chupar, y suelta un eructo que resuena por toda la estancia. Ha cenado bien; todos lo hemos hecho, pero ya es tarde y toca despedirse. Mañana será otro día y todavía no sabemos lo que nos deparará. A parte del dal bhat, claro.





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